Isa Amer, director del CIB explicó que la Norma Halal tiene su origen en el Corán, el libro sagrado de la religión islámica y forma parte de la ética alimentaria


La apertura del mercado egipcio para la carne bovina boliviana es una de las mejores noticias de los últimos meses para los productores ganaderos bolivianos. Sin embargo, para exportar a Egipto, las autoridades de ese país anunciaron que se abrirá una oficina en Santa Cruz, que certifique la Norma Halal que rige para los países islámicos.

Sin embargo, ya existe una certificadora Halal para Bolivia y se encuentra en Santa Cruz. Es una empresa dependiente del Centro Islámico Boliviano (CIB) que realizó su primera certificación en el año 2004, a solicitud de la empresa Industrias Oleaginosas (IOL). Incluso ya ha certificado exportaciones de granos como la chía y soya.

Isa Amer, director del CIB explicó que la Norma Halal tiene su origen en el Corán, el libro sagrado de la religión islámica y forma parte de la ética alimentaria, es decir, de la Ley Sharía, que con el transcurrir de las épocas se adoptó como una normativa legal entre los musulmanes y se aplica a todo lo que se consume en la vida cotidiana, desde cosméticos, pasando por bebidas, hasta procesamiento de alimentos.

“Cada país tiene su propia (empresa) auditora. Acá tenemos Halal Bolivia, que viene trabajando desde el 2004 y, en cada país que se produce el alimento hay una empresa del país que audita la aplicación de la Norma Halal. Lo que está pasando ahora con Egipto, es primera vez que un país exige traer su propio personal”, resaltó Amer.

Agregó que en toda la región sudamericana existen oficinas Halal y que en Brasil, por la escala de la producción de ese país, existen cuatro dependencias. Sin embargo, en algunos países como los del Golfo Pérsico —que cuentan con mayores recursos— exigen examen de ADN a la carne para detectar violaciones a la normativa, como sangre o compuestos de cerdo en alimentos industrializados.

“La auditora Halal de Bolivia tiene que tener gente preparada para corroborar que se cumpla la norma de Indonesia, Malasia o de los países del Golfo. Nosotros vamos haciendo cursillos de actualización cada año y certificamos para esos países. La mayoría de los países (importadores) son muy exigentes, sobre todo porque Bolivia no era un exportador de carne”, agregó Amer, a tiempo de mencionar que algunos países introducen tradiciones religiosas.

Fuente: Esta noticia se publicó primero en El Deber


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